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15 de Julio 2010. A quince años del matrimonio igualitario en Argentina.

Jul 15, 2025 | ARTICULO, DEIB, Diversidad, Género, LGTBQ+

Era julio de 2010 y, después de un debate tenso que ocupó semanas, se votaba en el Senado de Argentina la Ley 26.618. Afuera, cientos de personas esperaban en una plaza helada por el clima pero caliente por el amor que ahí se vivía, lo que ya sabían que no era solo una reforma del Código Civil.

Era (es) para muchos de nosotros, para todas las personas, un reconocimiento político, jurídico y simbólico de las vidas, los vínculos y los proyectos que históricamente habían sido deslegitimados por el Estado. Cuando la ley fue aprobada, no importó el frío porque ya lo que se celebraba no era un derecho nuevo, era la recuperación de un derecho negado.

Ese día, Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo, y lo hizo por presión popular, por la articulación de organizaciones sociales, por la perseverancia de activistas, por la capacidad de construir alianzas más allá de los sectores históricamente comprometidos con la diversidad sexual, fue resultado de una lucha sostenida.

La sanción del matrimonio igualitario fue, en su momento, una señal clara del rumbo que el Estado argentino decidía tomar. Hoy, esa claridad se ha desdibujado. Algunas instituciones que entonces celebraban esa ampliación de derechos hoy se repliegan, retroceden o eligen mirar hacia otro lado. Las organizaciones, en este escenario, tienen más que nunca la posibilidad —y la responsabilidad— de posicionarse como actoras que pueden fortalecer o debilitar el tejido democrático.

Nos toca decidir, y esa decisión se expresa en qué políticas se diseñan, a quiénes se escucha, qué relatos se legitiman, cómo se forman los liderazgos.
Se expresa también en qué tan capaces somos de dialogar entre generaciones que no necesariamente comparten las mismas referencias, ni las mismas urgencias, ni los mismos lenguajes, pero que sí conviven en espacios donde el respeto y la equidad deberían ser innegociables.

Hoy más que nunca, hablar de matrimonio igualitario es preguntarnos qué tipo de presente estamos construyendo, y con quiénes.

💬 ¿Qué decisiones estás tomando hoy que amplían —o restringen— el acceso igualitario a los derechos de otras personas?

I

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