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El futuro del trabajo también ES Trans.

El futuro del trabajo también ES Trans.

Paula tenía 39 años y trabajaba para una reconocida empresa de venta de electrodomésticos en Argentina en una posición administrativa, todo iba bien hasta que decidió iniciar su transición de género. Al autopercibirse una mujer trans, Paula empezó a vivir un verdadero infierno laboral, donde fue ridiculizada y llamada «maricón» por lo bajo, acusada de ser un hombre disfrazado. Le prohibieron el acceso al baño de mujeres y, en más de una ocasión, sus colegas le sugirieron que su único destino laboral debía ser la prostitución. El acoso era constante, tanto en su lugar de trabajo como en las calles.