¿Qué revela el traslado de UNICEF, UNFPA y ONU Mujeres de Nueva York a Nairobi sobre la reconfiguración del poder global, y cómo impacta esto en comunidades excluidas?
La decisión de relocalizar estas agencias a Nairobi para finales de 2026 no solo responde a la estrategia de eficiencia de la reforma UN@80, sino que también emerge en un contexto de profunda desconexión internacional: Estados Unidos ha recortado más del 90 % de los programas de USAID, con una reducción superior a 60 mil millones de dólares en asistencia global, y una paralización temporal de fondos mediante la Executive Order 14169 firmada el 20 de enero de 2025.
Este retroceso ha erosionado su liderazgo humanitario y debilitado su presencia en salud global y derechos humanos (Financial Times, 2025). En este escenario, Nairobi emerge como espacio más que geográfico en su consolidación como hub global de Naciones Unidas ofrece la posibilidad de descentralizar decisiones, acercar la agenda a personas que históricamente quedan fuera y cuestionar jerarquías postcoloniales. Pero el traslado no basta si no incorpora políticas explícitas de equidad salarial, inclusión laboral y participación local en la gobernanza de estas agencias.
Este episodio obliga a preguntarse.. ¿es realmente una estrategia para reorientar el desarrollo hacia quienes lo necesitan, o un desplazamiento del mismo modelo desde otro huso horario? Desde la perspectiva DEI, solo su verdadero involucramiento comunitario permitirá que esta mudanza sea un avance de justicia global.
Photo: © UNV/2020

