𝗟𝗮 𝗯𝗿𝗲𝗰𝗵𝗮 𝗴𝗲𝗻𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗹𝗲𝗺𝗮. El verdadero problema es la brecha en nuestra capacidad de escucharnos.
La semana pasada, aprovechando que estaba en Buenos Aires, me junté con Luis Etchenique para un taller in-company. La cuestión era clara: ¿cómo afecta la falta de comunicación intergeneracional a la colaboración entre las personas y los equipos? Y fue ahí, entre cafés y pizarras llenas de post-its, donde propusimos a 28 participantes actividades para mejorar el entendimiento mutuo. Desde gamificación del aprendizaje hasta un laboratorio de innovación intergeneracional. ¿Y saben qué? Funcionó.
𝗟𝗮 𝗰𝗹𝗮𝘃𝗲 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗲𝗱𝗮𝗱, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗱𝗶𝘀𝗽𝗼𝘀𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮 𝗮 𝘀𝗼𝗹𝘁𝗮𝗿 𝘀𝘂 𝗲𝗴𝗼 𝘆 𝗮𝗯𝗿𝗶𝗿𝘀𝗲 𝗮𝗹 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗿𝘁𝗶𝗱𝗼. Esa es la diferencia entre hablar de cambios y realmente lograrlos.
🔍 Según Deloitte (2018), apenas el 20% de las organizaciones tienen programas para transferir conocimiento entre generaciones. Esto les cuesta caro en términos de competitividad y sostenibilidad. ¿Querés otro dato? Las empresas que apuestan por la equidad de género tienen un 25% más de chances de superar el desempeño financiero promedio de su sector. No es magia, es estrategia.
👉 𝗥𝗲𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘃𝗶𝗿𝘁𝘂𝗮𝗹 𝘆 𝗮𝘂𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗱𝗮 con Oculus para trabajar la empatía y el reconocimiento de sesgos inconscientes. Esta actividad fue un éxito rotundo: los participantes se metieron de lleno, logrando conectar con experiencias de otras generaciones de una forma segura y distinta, hubo mucha conexión y aprendizaje.
👉 𝗚𝗮𝗺𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲 como una forma de motivar el compromiso con DEIB. Durante el taller, los equipos se entregaron a los desafíos jugando, colaborando activamente para identificar comportamientos excluyentes y fomentar el lenguaje inclusivo. Y lo mejor: aprender se convirtió en algo que todos querían hacer. Porque cuando el aprendizaje es lúdico, el compromiso deja de ser una obligación y se vuelve una elección.
👉 𝗟𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝘁𝗼𝗿𝗶𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗶𝗻𝗻𝗼𝘃𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗴𝗲𝗻𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹, donde personas de distintas generaciones trabajaron juntas para resolver retos de la empresa de manera creativa. Fue increíble ver cómo se mezclaron ideas frescas con experiencia, rompiendo el hielo y generando sinergia real. Esos momentos de «¡mira que buena idea!» fueron para fortalecer la confianza y la cohesión del equipo. Y no hay nada más poderoso que un equipo donde cada voz importa.
Muchas organizaciones fracasan en la gestión del conocimiento generacional porque subestiman la curiosidad de su gente. Y, la verdad, el truco está en provocar ese deseo de aprender, tanto en quienes tienen experiencia como en quienes recién llegan llenos de preguntas.
💬 Hey, y vos en tu equipo, ¿cuánto estás dispuesto/a a escuchar y cuánto a aprender?

